AHORRO E INVERSIÓN

Cómo organizar la economía del hogar

Organizar la economía familiar  es un mundo y tiene diferentes propósitos y finalidades.

Todos los meses tenemos que hacer frente a una infinidad de costes. Aunque, con una buena organización, muchos de estos costes pueden aminorarse hasta omitirse, para permitir un beneficio superior a los que sí son obligatorios y esenciales.

Todos los componentes de la unidad familiar tienen que ser responsables de que una planificación correcta de su economía. Un conocimiento adecuado del presupuesto  de ingresos, gastos, ahorro e inversión pueden ser cuestión principal para no tener que encontrarse en dificultades con asiduidad.

Este procedimiento de organización precisa un periodo de tiempo y tranquilidad, pero, a la larga, nos evitará muchas preocupaciones.

Lo más esencial es determinar preferencias y estructurar tu dinero y economía.

 Estudia tu circunstancia actual

 La distribución y ordenación de nuestro capital doméstico debe valernos para llevar bien las riendas de nuestra posición financiera, determinando las cuestiones sólidas y las débiles de nuestros ahorros.

Los costes más significativos son los que tienen que ver claramente con la vivienda: el alquiler o la hipoteca y los recibos destinados a electricidad, gas, telefonía y agua. Estos son los de los primeros que te tienes que ocupar, ya que suelen ser las cargas más difíciles.

El precio de la luz cada año está más al alza. Por esa razón, una recomendación sencilla para aminorar el recibo es desenchufar de la tensión electrodomésticos, por ejemplo, el horno y la vitrocerámica cuando no se usen. Conforme algunos estudios, se puede llegar a economizar alrededor de 13 euros al mes, más de un 40 % del consumo total del hogar. Cualquier dispositivo enchufado a la corriente eléctrica, independientemente de que esté en utilización o no, sigue gastando. Un “consumo fantasma” que puede suspenderse y dosificar el recibo eléctrico hasta en un 75%.

Tambien se puede ahorrar contratando tarifas  de electricidad mas ventajosas según los tramos horarios.

Define un presupuesto familiar

 Un presupuesto familiar es un documento  donde planificamos  los ingresos  que recibimos mediante nuestro empleo o negocios, como los costes para abarcar obligaciones familiares o la amortización de deudas adquiridas.

El objetivo principal de confeccionar un presupuesto familiar es conocer con anticipación qué dinero ganamos de forma fija y variable,  y que compromisos de pago hemos de afrontar, a fin de tener los fondos necesarios. La salud financiera familiar se logra cuando sistemáticamente se establece y se realiza un objetivo de ahorro de al menos el 10% de los ingresos, a fin de poder constituir un fondo a corto, a medio y a largo plazo que aporte tranquilidad, seguridad y rentabilidad económica. 

Es primordial que seamos sensatos al efectuar este presupuesto familiar y que analicemos los gastos y los ingresos de forma mensual, con el propósito de lograr solucionar posibles desequilibrios financieros.  El presupuesto requiere:

  1. Controlar nuestro nivel de economía (ingresos menos gastos) y, de esta forma, estar al tanto de si estamos economizando lo preciso o tenemos que disminuir algunos gastos, o promover nuevas fuentes de ingresos
  2. Determinar las partidas donde se congrega la mayor proporción de gastos y examinar si es factible aminorar los gastos en dicho registro.
  3. Saber nuestro nivel de endeudamiento , que produce un gasto por los intereses y comisiones bancarios y así saber si debemos limitar los préstamos o, si, por el contrario, vamos a necesitar alguna financiación extra.

Fundamentalmente, un presupuesto familiar ayuda a generar tranquilidad económica

Establece metas económicas

 Una vez que hemos definido nuestra condición económica actual y que hemos llevado a cabo un presupuesto mensual, disponemos de los datos necesarios  para poder tomar decisiones con sensatez. El próximo avance será concretar nuestros objetivos económicos a corto, medio y largo plazo.

Nuestros propósitos pueden orientarse a la reducción de déficit, el capital para hacer frente a ciertos costes elementales (adquirir una casa, formación de los hijos, etc.), la economía para la jubilación, etc.

Determina una planificación económica y financiera

El objetivo de la planificación financiera es hacer una buena gestión económica, ahorrar e incrementar nuestro patrimonio.  Estableciendo  los ingresos y  nuestras obligaciones de pago mensuales, determinaremos qué gastos tenemos que suprimir, cuáles tenemos que aminorar, qué  financiación externa nos interesa contratar  o qué productos de ahorro e inversión  nos van a ayudar a obtener nuestros objetivos económicos.

Después del hogar y la alimentación, en nuestro sistema de preferencias, ubicamos la ropa, la telefonía e internet. En el asunto de la telefonía, tenemos que equiparar comercializadoras para saber cuál se amolda mejor a nuestras necesidades. Por ejemplo, una persona que navega a lo largo de todo el día por internet y apenas hace llamadas, precisara una tarifa diferente a la persona que apenas se conecta a la red y utiliza más las llamadas de teléfono. Cada vez hay más alternativas, dirigidas a colectivos con consumos diferentes.  La oferta es muy extensa.

Mientras que, en el caso de la ropa y calzado,  no tenemos que comprar por comprar, sino que debemos examinar nuestro armario y verificar qué prendas tienen que ser reemplazadas o cuales pueden resistir más de una temporada.

Finalmente, el dinero que debemos vigilar más es  el que empleamos en  ocio, viajes y caprichos. Si tras amortizar todos los gastos necesarios fijos y periodicos nos queda suficiente, podremos dedicarlo a ocupaciones como ir al cine, comer en un restaurante, planificar unas vacaciones o comprar una televisión nueva. No obstante, sólo podremos desembolsar este dinero cuando lo dispongamos. Es aconsejable obviar las compras a plazos en elementos como televisores, portátiles o telefonía móvil, etc., para impedir endeudarnos innecesariamente.

Vigila y haz un rastreo de tu salud financiera

 Nuestra economía casera no depende de causas inamovibles,  es algo orgánica que va variando en el tiempo dependiendo de nuestras circunstancias personales. Por ese motivo, es fundamental revisar y ajustar nuestros hábitos de gasto, ahorro e inversión periódicamente.

Además, hay que recalcar el valor de que todos los componentes de la familia comprendan, entiendan y  hagan  suyos los objetivos, obligaciones y actividades de la economía familiar. De esta forma, todos enfocarán sus esfuerzos a la conquista de los propósitos marcados. Una vez que disponemos del manejo de nuestras finanzas, lograremos también la satisfacción y  despreocupación sobre el dinero. La prosperidad y la calidad de vida se basan precisamente en esta salud financiera

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